Era la última oportunidad para despedirse de su gran ídolo.

El cielo gris parece que en cualquier momento caerá con una fuerte lluvia en el centro del país, en las inmediaciones del Palacio de Bellas Artes.

Sobre el costado izquierdo del palacio de mármol, largas filas atraviesan completamente la Alameda Central: se trata de cientos de seguidores de Juan Gabriel, que desde las primeras horas del lunes esperaron las cenizas del cantautor, provenientes de Ciudad Juárez.

Esperaban a “El Divo” con sentimientos encontrados: cantan y lloran, guardan los mejores recuerdos que vivieron en alguno de sus conciertos, o escuchando un disco en casa.

Hay algunos que hicieron el viaje desde Parácuaro, tierra que vio nacer a “Juanga”, así como de diversos puntos del país; hay incluso banderas de Colombia, Chile, Argentina que se ondean en lo alto.

Banderas del orgullo gay, rosas de varios colores también aparecen. Y no faltan las pancartas llenas de cariño inolvidable para el autor de “Amor eterno” y “Siempre en mi mente”.

Alfredo, un cantautor que espera paciente a que llegue la carroza de Juan Gabriel, interpreta con su guitarra algunos clásicos de su estrella con una mezcla de dolor, nostalgia y amor.

El duelo del pueblo en un palacio

Los restos de Juan Gabriel entraron en el Palacio de Bellas Artes las 16:47 horas (hora de CDMX). “Mira, mira mira”, dijo sin creerlo aún la productora de la serie “Hasta que te Conocí”, Mary Black, a Eduardo Magallanes, el productor que le dio el primer contrato discográfico a Juan Gabriel. Y Magallanes, que decía que no es de lágrima fácil, miraba con la boca abierta la televisión.

Salieron al vestíbulo el amigo y exmanager de Juan Gabriel, Jesús Salas, con la directora del INBA, Maria Cristina García Zepeda, y el Secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa acompañando las cenizas.

Sin discursos oficiales, pero con mariachi y las voces de Fernando de la Mora y Aída Cuevas, el resto fue un desfile de un pueblo que tenía cerrado Avenida Juárez, Avenida Hidalgo y cruzaba la Alameda.

Unas 200 mil personas, según cálculos oficiales, que atravesarían el palacio de mármol frío certificando que si este lugar es serio y ellos estaban aquí, de seguro era porque no tenían tan errado el gusto.

La mayor parte de la gente con recortes de revistas de chismes pegados en cartulinas y mensajes: “Tú estás siempre en mi mente”, “No te vas Juanga, te quedas”, desfilaban frente a la urna en silencio, agitaban sus banderitas y salían por el otro lado, donde primero era un tímido “¡Viva Juan Gabriel!”, luego un “Chiquitibum a la bim bom bá”, y luego ya el griterío general: “¡Vamos al Noa, Noa, Noa!”.

La tarde fría se calentaba afuera. Andaba por ahí la señora Patricia Polonieski con un fotomontaje: ella vestida de bodas junto a Juan Gabriel. “Por siempre tuya”, decía, y la gente se acercaba y le hacía coro: “Tú estás siempre en mi meeente”.

Las cartulinas, los celulares baratos, las revistas de espectáculos, el fervor, la poesía popular entró en Bellas Artes y salió con más fuerza.

Llegó a certificar su buen gusto y que era cierto que Juanga había muerto, y luego cruzó el Eje Central, rumbo a Garibaldi, donde un mariachi gordo se reía de quienes se formaron seis, siete, diez horas para ver la urna: “¿Y de veras creen que fue Juan Gabriel el que se murió?”.

28 de agosto será su día

El 28 de agosto fue instituido como el día de El Divo de Juárez, que se conmemorará con un festival que llevará su nombre y con la entrega de la Medalla al Mérito Artístico Juan Gabriel, luego de que el Congreso del Estado reconoció ayer la trascendencia de la vida personal y artística del cantautor, que se formó en Ciudad Juárez. (Con inf. de Paty Mayorga)

Homenaje con desmayos

La concentración de fanáticos de Juan Gabriel para darle un último adiós en el exterior de su residencia dejó un saldo de 267 personas lesionadas, dio a conocer el director de Protección Civil Municipal, Efrén Matamoros Barraza.

Los afectados sufrieron desmayos, shock por hipertensión arterial o diabetes, insolación, deshidratación y  muchos más fueron aplastados, precisó.

FUENTE: El Diario/Luz del Carmen Sosa